sábado, 22 de abril de 2017

El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness)

El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness)
Joseph Conrad. 1902.
Signet Classics. 2008.
La República Democrática del Congo es un  país del continente Africano, en la cuenca del rio Congo, con una extensión de 2.344.858km². País dotado de grandes recursos biológicos y minerales, posee sin embargo,  una triste historia colonial de explotación, saqueo y muerte, por parte de Bélgica, hasta su independencia en 1960. Es famoso por su inestabilidad política y la explotación ilegal de muchos recursos, como los diamantes, el uranio y el Coltan, el material usado en la construcción de  la computadora con la cual estoy escribiendo en este momento.


Termine de  leer esta interesante novela de Joseph Conrad, novela corta de unas cien páginas. Una edición de bolsillo que compré hace unos meses, de pequeño formato y económica $ 4.95. Que además incluye otra novela corta de Conrad: The  Secret Sharer. Esta doble edición resultó algo incómoda  de leer por el texto bastante comprimido, papel barato y con un estrecho  margen para hacer comentarios y traducciones.
Un libro que ha debido ser estremecedor para la época y que todavía aun nos conmueve. Un relato bastante crudo y desgarrador, sobre una expedición al río Congo a finales del siglo XIX, narrado en primera persona por un marinero de nombre Marlow, que pone en entredicho la superioridad de la cultura europea frente a otros pueblos. La brutal explotación y esclavitud de los nativos africanos, para obtener sus recursos dejando a la población  sumergida en un caos de miseria e ignorancia.
 No había leído antes libro alguno sobre el África, a excepción de un par de novelas de Julio Verne, hace muchos años: Del norte de África son  las confesiones de San Agustín y buena parte de la  Iliada y La Eneida.  La literatura moderna del gran continente africano es bastante escasa y más aún las traducciones al español.
Conrad,  un polaco que escribe en inglés, utiliza un estilo narrativo  denso, con  frases largas  y  sustanciosas además  reflexiones filosóficas de mucha profundidad, que ameritan una lectura pausada o más bien una relectura. La novela es casi autobiográfica pues en 1890 Joseph Conrad fue contratado por la compañía belga SGB cómo capitán de un  barco de vapor por el río Congo. Una estancia de seis meses fue más que suficiente para el joven Conrad quedará horrorizado por la brutalidad con la que los europeos actuaban en África, además de contraer varias enfermedades. Tras años de pensar sobre aquel viaje escribió una novela.  

Personajes:
El estilo de Conrad es bastante escueto e impersonal en cuanto a referencias externas al relato, como los grandes autores clásicos de la antigüedad. No se complace en los detalles banales. Apenas menciona el nombre de unos pocos personajes. No hay referencias a la toponimia del lugar. Tampoco los nombres de las miles de plantas y animales exóticos. No siquiera se menciona el nombre del río Congo.
Marlow es el narrador de la novela. Se dirige a un grupo de amigos que navegan por el estuario del río Támesis en un atardecer.
Kurtz es el personaje malvado, que vive en la selva adorado por los nativos como un Dios, que ejerce un poder sobra ellos basado en las más terribles crueldades.  Es un oficial de la compañía belga que extrae el marfil.

Cine:

La adaptación más famosa es la película de 1979 de Francis Ford Coppola  Apocalypse Now basado en el guión de John Milius, que traslada  la historia de Congo a Vietnam y Camboya durante Guerra de Vietnam.
En Apocalypse Now, Martin Sheen interpreta al Capitán Benjamin L. Willard, un capitán del ejército de Estados Unidos asignado a "terminar el comando" del coronel Walter Kurtz

Marlon Brando interpreta a  Kurtz, en uno de sus papeles más famosos.

lunes, 17 de abril de 2017

Adiós a las armas ( Farewell to the arms)

Adiós a las armas ( Farewell to the arms)
Ernest Hemingway - Premio Nobel de Literatura 1954.
Scribner- 2014.
Dos grandes novelas de la literatura norteamericana son  El  ruido y la furia de Faulkner y Adiós a las armas (A Farewell to Arms)  de Ernest Hemingway. Por una coincidencia ambas fueron publicadas en 1929, el año de la caída de la bolsa de valores, que dio inicio a la Gran Depresión. Pero hasta aquí llegan las semejanzas. El estilo narrativo de Hemingway nos mueve hacia adelante con su propio ritmo a medida que cambian los lugares y las circunstancias en  la vida; un estilo narrativo  terso  y agradable. Le hace vivir a uno las experiencias de los personajes. Es un escritor que ama la vida y se manifiesta positivamente en los fugaces momentos de felicidad, que se dan dentro del panorama sombrío del conflicto armado. Se complace en describir lugares, diálogos de amor, comidas y bebidas.

La Trama:
Adiós a las armas nos hace vivir también el ambiente de guerra en el frente de batalla entre italianos y austriacos. Los heridos de metralla, los muertos abandonados en el lodo, los hospitales de campaña, las retiradas en invierno bajo la lluvia en un paisaje frio y gris. Una guerra absurda, como todas las guerras que traen muerte y destrucción y que todos desean que se termine pronto. Pero principalmente, narra una historia de amor entre el soldado joven e idealista llamado Frederick Henry con la enfermera Catherine Barkley en la Italia de la Primera Guerra Mundial.
Personajes:
Frederick es el elemento masculino, fuerte, joven, audaz, decidido y bastante optimista. Algunas veces cae en reflexiones pesimistas, pero luego se levanta. Por el contrario, Catherine es una mujer delicada, caprichosa y algo depresiva.
El capitán Rinaldi es un médico asimilado al ejército. Hombre algo mayor, con gran experiencia en la vida. Un buen consejero de Fred, que lo trata como a un hijo.
Época:
Verano de 1917, hasta la primavera de 1918. La Gran Guerra termino el 11 de noviembre de 1918.
La novela es en su mayor parte autobiográfica. Ernest Hemingway realmente fue conductor de ambulancias voluntario en el ejército italiano, fue herido en las piernas y conoció a una enfermera con la que vivió una historia similar de amor. Esto le permitió usar sus recuerdos para crear un relato bélico crudo y realista.
El libro de unas 284 páginas, se estructura en 41 capítulos, contenidos en cuatro libros.
Hemingway tuvo serias dificultades para escribir el final de la novela. Reescribió las últimas palabras de Adiós a las armas 47 veces antes de darse por satisfecho como queda claro en la edición que Scribner ha sacado en julio de 2012. Compre esta edición en una pequeña librería en Largo, Florida y la termine de leer hace unos días. Contiene varias introducciones del autor, su hijo y su nieto, así como los 47 posibles finales de la novela.

Cine:
La película es bastante buena, aunque hay algunos pequeños cambios. Por ejemplo, el capitán Rinaldi es fusilado por desertor, lo cual no aparece en el texto. Adiós a las armas (en inglés: 'A Farewell to Arms')? es un drama de 1957 dirigido por Charles Vidor.
Protagonistas: Rock Hudson, Jennifer Jones, Vittorio De Sica y Oskar Homolka. He aquí un enlace.
Para orientar al lector es bueno tener un mapa de los lugares el  Mapa de Google es muy práctico. Verlo en este enlace.


sábado, 15 de abril de 2017

La Montaña Mágica ( Der Zauberberg)

La Montaña Mágica ( Der Zauberberg)
Editorial Edhasa. Traducción de Isabel García Andánes 2005.
Thomas Mann recibió el Premio Nobel de literatura 1929 por su Novela, Los Buddenbrook.
Hace algunos años pude llegar a la cima de la Montaña Mágica. Por suerte adquirí una bonita edición de tapa dura  roja y a buen precio, muy bien traducida al español, según los críticos.  Una novela del escritor alemán Thomas Mann  escrita en 1924 y cuya historia se desarrolla antes de la Primera Guerra Mundial, entre 1907 y 1914.

Más que una novela, es una  obra de filosofía de la época,  culta y maravillosa que, a pesar de contar con casi cien años,  no ha perdido su actualidad y relevancia. Deja recuerdos imborrables y nos hace cambiar  nuestra mentalidad acerca de muchas cosas en la vida. La montaña mágica es también una descripción de la situación social e intelectual europea, que registra los acontecimientos filosóficos, sociales y políticos de Europa que provocaron la Primera Guerra Mundial.

Un libro gordo de muchas páginas,  (exactamente 1051 páginas) que, al igual que El Quijote o la Biblia, descansa en los anaqueles de muchas  bibliotecas personales, como muestra de  cierto barniz intelectual de sus propietarios, pero pocos lo han leído. Hay que disponer de mucho tiempo y paciencia para embarcarse en esta empresa de conquistar la montaña y conocer ese mundo algo oscuro y  misterioso de los sanatorios de tuberculosis. En realidad la novela es lenta y se detiene mucho en reflexiones y comentarios del autor sobre los más variados temas; hay pocas acciones o dramas. Son más bien conversaciones entre personas que defienden posiciones encontradas. Una dialéctica que avanza en el tiempo modificando la conducta de sus personajes.

El hilo conductor de la novela  consiste en la educación filosófica  del  protagonista de la novela, Hans Castorp, un joven alemán de Hamburgo, de 22 años, estudiante de ingeniería y de familia adinerada, va a visitar a su primo al hospital de tuberculosos de Davos, en donde su estancia, originariamente planeada para tres semanas, se convierte en una estadía de siete años.
El  joven Castorp pronto comprende que la lógica que rige en el hospital, situado a 1530 m de altitud, es distinta a la que gobierna el mundo «de los de abajo» —el mundo de los sanos—.
El hospital de Davos, reino de la enfermedad y la muerte, pero también de la ociosidad y la seducción, transforman profundamente al protagonista.

Por tratarse de una obra ambiciosa y de gran envergadura, que pretende abarcarlo todo, los personajes de la novela son bastante diversos, de distintos países de Europa y de América y con distintas profesiones e intereses. Ellos son una representación del mundo occidental  en los albores del siglo XX.

Personajes:
Hans Castorp:
Personaje principal de la novela, quien a veces narra en primera persona.

Cómodamente y no sin dignidad llevaba sobre sus hombros esa supuesta cultura superior que la clase alta, en cuyas manos está la democracia de las ciudades libres, transmite a sus hijos. Iba acicalado como un bebé y se vestía en el sastre que gozaba de la confianza de los jóvenes de su clase. Su ropa blanca, esmeradamente marcada, que contenían los cajones ingleses de su armario, era cuidada con verdadero mimo por Schallen; incluso cuando Hans Castorp marchó a estudiar fuera, continuó enviándosela para que la mandase lavar y zurcir (pues siempre decía que, salvo en Hamburgo, en Alemania no sabían planchar la ropa blanca). Una arruga en el puño de  una de sus bonitas camisas de color le hubiera causado un enorme disgusto. Sus manos, aunque quizá desprovistas de una forma muy aristocrática, mostraban una piel fresca y cuidada, ornadas con un anillo de platino y con el sello de su abuelo, y sus dientes, un tanto débiles y deteriorados en diversos puntos, habían sido reparados con oro.
Joachim Ziemssen.
Un primo, paciente del sanatorio.  
Joachim era más ancho y alto que él; un modelo de fuerza juvenil que parecía hecho para el uniforme. Era uno de esos tipos muy morenos que su rubia patria también produce no pocas veces, y su piel, oscura de por sí, había adquirido por el aire y el sol un color casi roncíneo. Con sus grandes ojos negros y el pequeño bigote sobre unos labios carnosos y bien perfilados, se hubiera dicho que era realmente guapo de no tener las orejas de soplillo.
El doctor Krokovski.
Tenía unos treinta y cinco años; era ancho de espaldas, gordo, mucho más bajo que los dos jóvenes que se hallaban de pie ante él —con lo cual tenía que echar hacia atrás y ladear un poco la cabeza para mirarles a los ojos—, y extraordinariamente pálido, de una palidez hiriente, casi fosforescente, aumentada si cabe por el oscuro ardor de sus ojos, por el espesor de sus cejas y por una barba bífida bastante larga en la que ya se veían algunas canas.
El Doctor Behrens.
Director del Sanatorio.
Era un hombre huesudo que medía unos tres palmos más que el doctor Krokovski; tenía todo el cabello blanco, la nuca saliente, grandes ojos azules, prominentes y llenos de venitas que le lloraban constantemente, la nariz respingona y un bigote recortado que estaba torcido porque también el labio superior lo estaba hacia un lado. Lo que Joachim había dicho de sus mejillas se confirmaba plenamente: eran azules; también su cabeza parecía de
un color bastante fuerte en contraste con la amplia bata blanca de cirujano que llevaba: una especie de mandil que le llegaba hasta las rodillas y dejaba ver el pantalón de rayas y un par de pies colosales calzados con zapatos amarillos de cordones, bastante usados.
El señor Settembrini
Su edad era difícil de calcular; debía de tener entre treinta y cuarenta años, pues, aunque su aspecto general daba una impresión de juventud, sus sienes ya estaban surcadas por hilos plateados y, poco más arriba, el cabello le clareaba visiblemente.
Su frente mostraba profundas entradas a ambos lados de la fina y pequeña raya del peinado, pareciendo así mucho más ancha. Vestía un pantalón ancho a cuadros amarillo claros y una levita que era como una especie de sayal demasiado largo, con dos hileras de botones y mplias vueltas: muy lejos de ser elegante; además, el cuello duro, de puntas redondeadas, estaba un poco deshilachado en los bordes por haber sido lavado demasiadas veces, la corbata negra parecía muy usada, no llevaba gemelos, según dedujo Hans Castorp por cómo le caían las mangas sobre las muñecas. Sin embargo, se dio perfecta cuenta de que se hallaba en presencia de un caballero: la expresión refinada del rostro, la naturalidad, la armonía de la postura del extranjero no ofrecían lugar a duda al respecto. Con todo, aquella mezcla de dejadez y encanto, aquellos ojos negros y el poblado y rizado bigote recordaron a Hans Castorp a unos músicos extranjeros que por Navidad tocaban por las calles de su ciudad.
Madame Clavdia Chauchat (La señora Chauchat )
Era una mujer quien atravesaba la sala, más bien una joven, de mediana estatura, vestida con un suéter blanco y una falda de color, con el cabello rubio rojizo peinado en dos trenzas recogidas. Hans Castorp apenas pudo ver nada del perfil de su rostro.
Andaba sin hacer ruido, lo cual no dejaba de ser una enorme contradicción frente a su estrepitosa entrada; se desplazaba con un singular sigilo y con la cabeza un poco inclinada hacia la última mesa de la izquierda, la que estaba justo en perpendicular a la galería, la mesa de los rusos distinguidos, y ocultaba una mano en el bolsillo de su  ajustado suéter mientras se llevaba la otra a la nuca para arreglarse el peinado. Hans Castorp miró esa mano, pues se fijaba mucho en las manos de la gente y solía observar esa parte del cuerpo cada vez que le presentaban a alguien. Aquella mano no era una mano especialmente femenina, una mano bien cuidada y refinada, como las de las mujeres de la clase social de Hans Castorp. Era una mano bastante ancha, con los dedos cortos; tenía algo de pueril y primitivo, parecía la mano de una colegiala.
Sus uñas obviamente no conocían la manicura, estaban cortadas fatal, como las de una colegiala, y la piel de los bordes parecía un poco encallecida, como si se diese al pequeño vicio de morderse las uñas.
…tenía anchos pómulos y ojos pequeños.
La señorita Engelhart decía:
Sé de buena tinta que está casada. No hay duda alguna. Si se hace llamar señora no es para gozar de una consideración mayor, como hacen ciertas señoritas extranjeras cuando alcanzan la madurez. Todos sabemos positivamente que su marido está en alguna parte de Rusia.

Un caballero llamado Naphta,
 Era un hombre de baja estatura, delgado, sin barba y tan sumamente feo que casi dolía mirarle. Los primos no daban crédito a sus ojos. Todo en él era hiriente: la nariz curva que dominaba su rostro, la boca, de labios delgados y apretados, las gruesas lentes de sus gafas —de montura muy ligera, por otra parte— que ocultaban sus ojos de un gris claro; incluso el silencio que guardaba y del que se podía deducir que también su palabra sería cortante y certera. No llevaba sombrero, como era costumbre allí arriba, aunque sí un elegante traje de franela azul marino con rayas blancas muy bien cortado, discreto pero a la moda,
Era catedrático de lenguas clásicas en el Fridericianum, enseñaba en los cursos

superiores, explicó Settembrini, poniendo de relieve, lo más pomposamente posible,
la elevada posición de su acompañante, como suele hacerse en Italia. El destino de
Naphta era semejante al suyo. Su estado de salud le había obligado a instalarse en la
alta montaña hacía cinco años, había tenido que convencerse de que necesitaba permanecer allí una temporada muy larga y había abandonado su sanatorio para establecerse en una habitación privada en casa de Lukacek, el sastre modista.

Película :
Un film de Alemania del Oeste de 1982 dirigida por Hans W. Geissendörfer
Reparto: Werner Eichhorn,  Rod Steiger,  Marie-France Pisier,  Flavio Bucci.

sábado, 8 de abril de 2017

El Hereje.

El Hereje.
Miguel Delibes. Premio Nacional de narrativa 1999.
Ediciones destino. 2001. Barcelona.

Valladolid.
En los meses mayo y junio de 1998 estuve de  visita en España, en la ciudad de Valladolid. Fue una estadía muy agradable, que me  dejó recuerdos imborrables. Como profesor visitante del Departamento de Matemáticas de su prestigiosa Universidad, debía cumplir con mis obligaciones académicas, pero tuve tiempo suficiente para conocer bien el entorno: pasear por sus calles antiguas llenas de historia, visitar el museo de madera policromada, sentarme a disfrutar un buen vino en la plaza mayor rodeada de fachadas porticadas y hablar con la gente. El recio paisaje de la meseta castellana, me atraía mucho. Expresa soledad y nostalgia del pasado, con sus infinitos campos de trigo donde la vista se  pierde en el horizonte plano y monótono, apenas perturbado por la interrupción de la torre de algún misterioso castillo.


El Hereje
Justo en ese año de 1988, el escritor Miguel Delibes publica su Novela El Hereje. Una novela histórica, de 498 páginas, ambientada en el siglo XVI,  muy bien documentada y considerada lo mejor de su producción. Su última novela, escrita a los 72 años. Confieso que no sabía nada de este escritor vallisoletano, nacido en  1920.
A través de las peripecias vitales y espirituales de Cipriano Salcedo, Delibes traza con mano maestra un vivísimo retrato del Valladolid de la época de Carlos V, de sus gentes, sus costumbres y sus paisajes. En 1517, Martín Lutero fijó sus noventa y cinco tesis contra las indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittenberg, hecho que desencadenaría el cisma de la Iglesia católica y la Reforma protestante. Ese mismo año nació en la villa de Valladolid el hijo de don Bernardo Salcedo y doña Catalina Bustamante, bautizado como Cipriano.
En tiempos de convulsiones políticas y religiosas, esa coincidencia de fechas marcaría fatalmente su destino. Huérfano desde su nacimiento y falto del amor del padre, Cipriano contó, sin embargo, con el afecto de su nodriza Minervina, una relación que le sería arrebatada y que le perseguiría el resto de su vida. Convertido en próspero comerciante, se puso en contacto con las corrientes protestantes que, de manera clandestina, empezaban a introducirse en la Península. Pero la difusión de ese movimiento fue progresivamente censurada por el Santo Oficio.
El hereje es ante todo una indagación en las relaciones humanas en toda su complejidad; un canto apasionado a la tolerancia y la libertad de conciencia. Es también la historia de unos hombres y mujeres de carne y hueso en lucha consigo mismos y con el mundo que les tocó vivir; una novela inolvidable sobre las pasiones humanas y los resortes que las mueven.
Delibes es un gran narrador que mantiene el interés del lector en todo momento, con un estilo literario fácil de seguir.  Construye un personaje central como lo es Cipriano Salcedo, bastante humano en cuanto debe soportar situaciones difíciles y retos que le plantea la vida de los cuales sale fortalecido.

Introducción.
Delibes es un gran escritor que orienta a sus lectores desde el comienzo. Coloca un par de mapas en las dos primeras páginas de la Provincia de Valladolid donde trascurren los acontecimientos. Además comienza la historia con una introducción en donde explica el problema religioso de las 95 tesis de Lutero y la célula clandestina de Valladolid.

La Reina del Páramo.
El  matrimonio de Cipriano Salcedo y su vida conyugal ocupan una buena parte de la novela, con algunos episodios de mucha voluptuosidad, que le dan un toque especial. Ella quiere salir embarazada y el hombre es impotente. Luchan durante años para que ella salga  preñada pero fracasan. Ella enloquece y muere. Al final Delibes mata el interés de Cipriano por la felicidad terrenal y se refugia en la religión. Es como otra novela dentro de la novela, narrada por otro escritor más moderno y audaz.
Una mujer bella, blanca y bastante grande es la esposa de Cipriano. Una mujer del páramo, campesina y bien alimentada, acostumbrada a las rudas faenas de esquilmar ovejas. Contrasta con la figura pequeña, flaca y peluda de su esposo.
Cipriano Salcedo se disponía a salir cuando entró en la sala la Reina del Páramo, una muchacha alta, pelirroja, fuerte, vestida al uso de las campesinas de la región: saya corta con faldilla debajo y mangas con papos a la moda antigua. Hacía ruido al andar con las galochas que calzaba. A don Segundo Centeno se le avivó el semblante: aquí tiene vuesa merced a mi hija Teodomira, la Reina del Páramo por mejor nombre —dijo.
Pero lo que más sorprendió a Salcedo fue la palidez de su carne, especialmente extraña en una mujer campesina; un rostro blanco, no cerúleo, sino de mármol como el de una estatua antigua. No había sombra de vello en aquella cara y las cejas eran muy finas, casi inexistentes. Con el cabello caoba, resaltaban sus pestañas sombreando unos ojos vivaces, de color miel. La muchacha se movía airosamente a pesar de su volumen…


domingo, 2 de abril de 2017

Matar un ruiseñor (To kill a mockingbird)

Matar un ruiseñor (To kill a mockingbird)
Harpper Lee. 1960.
Grand Central Publishing. 376 páginas.

Así como el pequeño pueblo sureño de Jefferson Mississippi tuvo su novela en The Sound and the fury, el pueblo de Maycomb en el sur de Alabama es el lugar de los acontecimientos en Matar un ruiseñor.
Aunque Maycomb quedó ignorado durante la Guerra de Secesión, la ley de Reconstrucción y la ruina económica la obligaron a crecer. Creció hacia dentro. Raramente se establecían allí personas forasteras: las mismas familias se unían en casamiento con otras mismas familias, hasta que todos los miembros de la comunidad tuvieron una ligera semejanza. De cuando en cuando alguno regresaba de Montgomery o de Mobile con una pareja forastera, pero el resultado sólo causaba una ligera ondulación en la tranquila corriente del parecido de las familias.
Un pueblo de largos veranos calientes y tibios inviernos, donde un día por sorpresa cayó la primera nevada desde 1885. Es un pueblo de unas pocas casas de granjeros blancos arruinados por la guerra civil, y algunos negros recogedores de algodón, discriminados por la sociedad. Un lugar en donde la vida transcurre lentamente al margen del tiempo de las grandes ciudades. La envidia y la mala fe  de sus habitantes se siente en el ambiente, cada vecino espiando al otro y rumiando malos pensamientos entre el suave balanceo de las mecedoras en los porches de las casas.
En realidad Maycomb nunca existió, es una ficción basada en un pueblo real llamado Monroeville.
En este ambiente pueblerino se desenvuelve la historia narrada por una niña de unos ocho años llamada Marie Louise Finch (Scout), su hermano Jem y un amigo Dill. El padre de Scout, el señor Atticus Finch es el abogado del pueblo. Los niños en sus juegos rondan por las casas de los vecinos y son bastante curiosos. Creen en mitos y leyendas de aparecidos. Asisten a una pobre escuela en donde aprenden muy poco. La novela es de fácil lectura y amena: es a la vez cómica, algo drama tica  y muy poética.


Drama principal de la novela:

Este abogado Finch, un   práctico,  se encarga de defender a un negro en un juicio, el cual ha sido acusado de violar a una niña. Esto levanta el racismo. Todos los blancos del pueblo se oponen a ello y recibe insultos y amenazas. ES acusado de protector de negros “Niggers-lover “.
Inclusive sus hijos pagan con humillaciones por este acto de sacrificio.

“ Do you defend niggers, Atticus?” I asked him that evening.“ Of course I do. Don´t say nigger, Scout. That´s common”.
El libro es una ficción, según dice su autora  Nelle Harper Lee.  Sin embargo está basada en hechos reales que ocurrieron en los años 30 en su pueblo natal Monroeville. Lee escribió este único libro en 55 años, nació  en Alabama en  1926y murió  el año pasado en 2016. Fue prácticamente su única obra literaria, ganadora del premio Pulitzer, y muy valorada por levantarse en contra de la discriminación racial y apoyar la lucha social contra este horrible flagelo que se dio a  comienzos de los 60. Es un icono de la cultura americana. Un verdadero éxito editorial con 40 millones de copias vendidas.
Personajes:
Atticus Finch.
 Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase.
Miss Maudie:
Tu padre tiene razón me respondió—. Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor.
La señorita  Henry Lafayette Dubose

Mistress Dubose vivía sola, dos puertas más arriba de la nuestra, en una casa con unas empinadas escaleras en la fachada y un pasillo reducido. Era muy anciana; se pasaba la mayor parte del día en la cama, y el resto en un sillón de ruedas. Jem y yo la odiábamos. Si estaba en el porche al pasar, nos escudriñaba con una mirada airada, nos sometía a despiadados interrogatorios acerca de nuestra conducta, y nos hacía tristes presagios relativos a lo que valdríamos cuando fuésemos mayores, los cuales podían resumirse siempre en que no valdríamos para nada.

Cine:
La famosa película de 1962 protagonizada por Gregory Peck. Fue ganadora del premio Oscar.

El Señor de las moscas (Lord of the flies)

El Señor de las moscas (Lord of the flies) William Golding (1954). Penguin Books. 2016. 202 páginas. Premio Nobel de Literatura 1983....